
Desde que el tiempo es tiempo, concretamente desde el Neolítico, la alfarería siempre ha estado ligada al ser humano. Por entonces, nuestra especie buscaba la manera de combinar tierra y agua con el propósito de crear objetos útiles a la par que estéticos. Esa técnica se extendió por diferentes civilizaciones, adaptándose a nuevos materiales y evolucionando para satisfacer las necesidades de cada momento.
Hoy en día, y a pesar de que la fabricación industrial abarca todos los sectores, todavía hay rincones donde el tiempo sigue transcurriendo al ritmo del torno alfarero, como es el caso de Úbeda y Baeza, ciudades declaradas Patrimonio de la Humanidad que custodian este legado de gran valor histórico y artístico.
Úbeda, una ciudad con corazón de barro
La alfarería forma parte de la historia ubetense desde el paso de los árabes por la península ibérica. De hecho, ese toque árabe es parte de su seña de identidad, algo que puede identificarse fácilmente por el uso del verde cobrizo y las decoraciones con motivos animales y vegetales, entre otros detalles.
Si recorres diferentes calles de Úbeda podrás comprobar que multitud de artesanos han mantenido encendida la llama del horno desde hace siglos. Toma nota de los lugares más destacados.
Museo de alfarería Paco Tito
Este taller situado en la calle de Valencia no es solo un lugar de trabajo, también es un espacio declarado bien de interés etnológico por la Junta de Andalucía. Durante la visita serás testigo de cómo esta larga estirpe de artesanos pasó de crear humildes objetos domésticos a piezas de alta joyería y esculturas monumentales. Además, aquí se conserva uno de los pocos hornos hispano-moriscos que todavía se usan en España.
Góngora cerámica
Ubicada en la misma calla puedes encontrar a la sexta generación de una saga familiar dedicada a esta profesión artesanal. El taller de Alfonso Góngora apuesta por la cerámica contemporánea elaborada a base de técnicas como las cristalizaciones de zinc y la cocción en alta temperatura. Gracias a su innovación ha conseguido que sus obras pasen a formar parte de la vajilla de restaurantes de lujo por todo el mundo.

Alfarería Tito
En la plaza del Ayuntamiento está otro referente del sector que, además, ha sabido elevar el oficio de la alfarería a la categoría de arte internacional. Por un lado, su obra ha formado parte del atrezo de producciones audiovisuales como Águila Roja y Alatriste. Y por si esto no fuera suficiente, sus piezas también han llegado a la Casa Real española.
La tradición alfarera sobre la que se construyó Baeza
Aquí se han hallado restos arqueológicos que confirman la presencia de alfareros desde hace milenios. Por esa razón, no resulta extraño que este legado haya seguido vivo, como pasa con Pepa Moreno cerámica. Su taller, a espaldas de la imponente Catedral de Baeza, ofrece piezas de artesanía reconocidas por tener un fondo blanco sobre el que resaltan motivos de azul cobalto y complejas figuras geométricas.

Con todo, también es posible asistir a sus talleres de iniciación en la cerámica y ser quienes plasman el estilo baezano en estas obras.
Más curiosidades sobre la alfarería
La principal es que la mayoría de artesanos priorizan el uso del torno de pie para tener un mayor control sobre la velocidad con la que dan forma a las piezas. Por esa razón, muchos talleres como el de Pepa Moreno ofrecen experiencias interactivas para que el público se manche las manos y sienta la plasticidad del barro.
Además, cada pieza creada es única ya que no hay una cocción idéntica ni dos pinceladas iguales. Esto sumado al uso de materiales naturales y de técnicas milenarias permiten que usuarios y clientes desconecten del estrés rutinario para centrar sus esfuerzos en crear una obra de arte.
Por todo ello, la alfarería en Úbeda y Baeza es tan importante. Al fin y al cabo, ha sobrevivido a guerras, crisis y cambios tecnológicos. De ahí que visitar uno de estos talleres suponga un acto de resistencia cultural y una muestra de apoyo al comercio local, que con esfuerzo e ilusión mantiene vivo el espíritu artesanal de estas tierras.
No olvides que para completar esta visita cultural te falta realizar una visita guiada a AOVEland, la almazara de Oleícola Jaén, donde te embarcarás en un viaje sensorial dedicado a la historia, cultura y esencia del aceite de oliva virgen extra.
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