francachelas cuchipandas
Pues una experiencia un tanto agridulce. Con ánimo de hacer una crítica constructiva tengo que decir que la visita a esta almazara me ha parecido demasiado industrial, igual que su aceite, le falta el lado humano. Bien por nuestra guía que se esforzó en su explicación y me ha gustado la sala donde se hace la cata, pero, lo peor, la experiencia inmersiva, quizá porque esperas que sea algo diferente y ni la historia que cuentan es fácil de entender ni me ha resultado atractiva ni didáctica ni la sala está bien lograda, su forma distrae e incomoda al espectador que siempre va a tener en medio de su campo de visión al resto de los visitantes. No tiene ningún sentido para que el espectador tenga una experiencia inmersiva de ningún tipo y las imágenes de los olivares no son nitidas o están sobreexpuestas. Y por último sus aceites, me han resultado indiferentes, ni gustado ni disgustado.